sábado, 16 de septiembre de 2017

Isla como escape

Ante el asedio y la angustia de perder la libertad, puedes tomar medidas desesperadas. Partir hacia la isla de Villings es correr peligro de muerte.Aunque sorpresivamente, nuestro fugitivo llega a encontrar el amor. Los invitamos a leer un fragmento de las misteriosa historia que encontrarás en la novela La invención de Morel:

—Para un perseguido, para usted, sólo hay un lugar en el mundo, pero en ese lugar no se vive. Es una isla. Gente blanca estuvo construyendo, en 1924 más o menos, un museo, una capilla, una pileta de natación. Las obras están concluidas y abandonadas.
(...)
—Ni los piratas chinos, ni el barco pintado de blanco del Instituto Rockefeller la tocan. Es el foco de una enfermedad, aún misteriosa, que mata de afuera para adentro. Caen las uñas, el pelo, se mueren la piel y las córneas de los ojos, y el cuerpo vive ocho, quince días. Los tripulantes de un vapor que había fondeado en la isla estaban despellejados, clavos, sin uñas —todos muertos—, cuando los encontró el crucero japonés Namura. El vapor fue hundido a cañonazos. Pero tan horrible era mi vida que resolví partir... El italiano quiso disuadirme; logré que me ayudara. 

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